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Perimenopausia I

Foto del escritor: Menopausiana
Menopausiana
8 mar
2 min de lectura

Perimenopausia: Cuando empiezas a darte cuenta


Perimenopausia, poner palabras a lo que sentimos


Hay un momento —difícil de señalar con precisión— en el que empiezas a sospechar que algo está cambiando en tu cuerpo.

No es un día concreto.No es un síntoma claro.

Es más bien una suma de pequeñas cosas.

Un mes la regla llega antes de lo esperado. Otro mes tarda más. A veces es más abundante, otras casi desaparece. Al principio piensas: qué raro… pero sigues con tu vida porque siempre has tenido ciclos algo impredecibles.

Hasta que deja de parecer casualidad.

Los ciclos empiezan a volverse irregulares, y poco a poco entiendes que algo está cambiando.

Luego aparece el cansancio.

No ese cansancio normal después de un día largo, sino uno distinto. Uno que no se va aunque duermas. Y a veces ni siquiera duermes.

Te despiertas a las tres de la madrugada sin motivo, con la mente activa y el cuerpo inquieto. O con una oleada de calor que sube de golpe, como si alguien hubiera cambiado la temperatura por dentro sin avisar.

Y empiezas a preguntarte cosas.

¿Por qué estoy tan irritable hoy?¿Por qué me afecta tanto algo que antes me daba igual?¿Por qué hay días en los que me siento triste sin saber por qué?

Los cambios de humor empiezan a aparecer así, sin avisar. A veces suaves, a veces más intensos. Y lo desconcertante es que no siempre puedes explicarlos.

En algún momento aparece una palabra que has escuchado alguna vez, pero que nunca habías asociado realmente contigo:

menopausia.

La menopausia no empieza el día que alguien te lo dice. Empieza el día que tu cuerpo cambia… y tú aún no sabes por qué.

Y entonces empiezas a buscar.

Mucho.

Google, artículos, conversaciones, podcasts, amigas.

Y descubres algo que no sabías: esto no es un momento puntual. Es una transición larga. Una etapa en la que las hormonas empiezan a fluctuar, a subir y bajar, como si el cuerpo estuviera reescribiendo sus propias reglas.

Y sin darte cuenta, empiezas a hacer una lista mental.

Sofocos.Noches en vela.Sueño ligero o inexistente.Piel más seca.Esa sensación extraña de no reconocerte del todo algunos días.

Y poco a poco te das cuenta de algo importante: no eres la única.

Hay muchas mujeres preguntándose lo mismo a las tres de la mañana.Buscando respuestas en silencio.Intentando entender si lo que sienten tiene nombre.

Y sí, lo tiene.

El nombre real aparece después: perimenopausia. Una palabra que hasta entonces ni siquiera sabías que existía.

Lo curioso es que casi nadie nos habló de esto antes.

No nos explicaron que esta etapa existe.No nos contaron que puede empezar mucho antes de lo que imaginamos.No nos dijeron que el cuerpo cambia… pero también cambia la forma en la que nos miramos.

La perimenopausia no llega con una señal clara.

Llega en forma de pequeñas pistas que vas uniendo con el tiempo.

Y el verdadero cambio no es solo físico.

Es el momento en el que dejas de pensar que algo va mal contigo… y empiezas a entender que estás entrando en una nueva etapa.

No es un final.

Es una transición.

Una que muchas estamos aprendiendo a recorrer.


En el siguiente texto, Perimenopausia II, sigo poniendo palabras a lo que empieza a hacerse más evidente: los síntomas que muchas comenzamos a reconocer cuando miramos atrás con más atención.

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